lunes, 28 de enero de 2008

La cinta

Su trenza se había quedado enganchada en una rama. No se percató hasta el segundo paso. El tirón fue tan fuerte que su cara se frunció y sus labios emitieron un sonido con decibéles de una soprano prematura. Terminó con un gran suspiro y una canción. Mientras su boca se ocupaba de la canción, sus manos se ocupaban de desenredar la trenza y las cintas de colores.
No pudo rescatar la cinta de color celeste, ya que ésta, al ver que finalmente estaba libre, se hechó a volar y abrazó una rama mucho más alta, fuera del alcance de su dueña. Pero ella no se inmutó. Se fue caminando a la escuela con una media sonrisa asomándose por su pequeña cara. El cielo es celeste, la cinta también. Aquella cinta buscaba la independencia, resaltar por sí misma. Pero la niña sabía que otoño ya se acercaba por la tercera esquina, donde Palito tiene su almacén. La pobre cinta había elegido el peor lugar para destacarse. Si uno levanta la mirada hacia el cielo, sólo ve celeste, y capaz que una rama flotando en el aire.