viernes, 16 de noviembre de 2007

Sueño detonante

Unos días antes de tener mi crisis, recuerdo haber tenido un sueño completamente espantoso. Consistía en que mi hermano mayor estaba manejando el auto de casa y yo iba en el asiento del conductor. Estaba lloviendo y como es natural, se habían hecho pequeños charcos sobre la rambla.
Hay una subida y bajada, llamada Cohimbra, que uno tiene que pasar para ir hacia la ciudad. En el sueño, veo como el auto va decendiendo por la colina y hacia el charco. A mi siempre me dieron miedo los charcos, ya que nunca se sabe si hay un pozo debajo y en verdad lo que parece ser llano es un sin fondo. Y deciende el auto, pero me viene una tranquilidad ya que en el sé que estoy siendo exagerada y que es un charquito cualquiera...hasta que el auto se inmersa dentro del "charquito", y todo es lodo, y no me puedo mover, y casi ni ver. De reojo veo a mi hermano, su cabeza nada más, pero no puedo ver si se está moviendo o no. Hay barro mojado por todas partes, dentro y fuera del auto. Todo está quieto. ¿Y yo que hice? Exhale y relajé los músculos y ta...
Me levanté del sueño completamente angustiada, asustada y mirando por todos los rincones de mi cuarto por si había una ola de barro gigante apunto de atraparme. Era tan solo un sueño. Pero no pude dejar de pensar en el por días. ¿Por qué no intenté salir del lodo? ¿Por que no intenté gritar, o por lo menos levantar la cabeza para respirar...? Algo.
Fue una sensación tan fea, la de dejarme apagar así, como quién apaga un juego. El sueño estuvo revoloteando por mi cabeza un buen tiempo, y cuando vino mi crisis laboral-vocacional creo que lo comprendí.
Me estaba afixiando en el trabajo en donde me encontraba. No me podía mover creativamente. Todo estaba planeado y re planeado. Mis ideas eran aprobadas si no costaban dinero. Y si costaban dinero, se aprobaban porque yo había supuestamente cometido un error en algo y debíamos arreglarlo. Todo por el lado negativo.
Y ahora que estoy rumbo a un trabajo en el cual no me pagarán tanto pero sí me va a dejar calmar unas cuantas inquietudes y seré escuchada de verdad, el sueño ya perdió su lugar de importancia.
Sí, fue feo el sueño, hasta casi algo suicida, pero suicida de mis sueños, de mis fantasías, y sin eso, no hay vida. En todo lo feo hay algo que sirve, cada vez estoy más convencida.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Un luto en espiral

Unas dos semanas de llanto y todo los que me rodean me decían que estaba haciendo luto por mi madre. Pero yo, terca yo, no lo acepté hasta que lo escuché salir de la boca de un médico. "Y sí, es bastante común" decía, como si fuese una especie de gripe lo que tenía.

Siete meses despues....siete meses después, exploto en un llanto incontrolable...¿y todas las lagrimas que brotaron durante esos siete meses? ¿Me las imaginé?

No tengo depresión. Ah muchas gracias. Entonces ¿por qué no puedo dejar de llorar y sentir tanta angustia? Es normal. Ah, muchas gracias. Pero lo tengo que pasar...tengo que dejarlo pasar, como quién dejar pasar la lluvia antes de largarse a la calle.

Todo pasa, sí, todo pasa, menos el 104 ¿no?. Bueno, ahora a tener paciencia con una misma... pero al ser tan exigente con una misma, se complica. Ella sabría que decirme, o probablemente me volvería un poco loca, y me dejaría concentrarme en las locuras que decía y yo ponerme en contra por si las moscas. Pero no está acá. Carajo.

Siete meses y recién ahora estoy haciendo el luto. No lo entiendo. No lo entiendo para nada.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Un paso al vacío


Cerré los ojos y di un paso. Me encontré con un camino que no sabía que existía. Eso es lo lindo de ser espontáneo, en su justa medida claro está. La angustia me sigue acompañando, pero cuanto más la miro, menos miedo le voy teniendo.

Será cuestión de pensar que el vacío está vacío solo para aquellos que no tienen esperanza o fe. Yo sabía que era un riezgo lo que estaba haciendo. Y han sido pocas las veces que me he permitido tomar desiciones tan jugadas. Pero esta vez fue diferente. Me vi más fuerte, más capacitada para lidiar con las consequencias de mis acciones, y con mi fe en Dios y con mi madre en el cielo, la red de protección está bastante firme.

Ahora está en mi quererme, aprender a apreciar mi intelecto, y tener la confianza como para poder aportar a mis estudiantes una puerta significativa dentro de sus propias imaginaciones.

martes, 13 de noviembre de 2007

lunes, 12 de noviembre de 2007

El cambio


El otro día fui a pintar a la casa de mi tía. Pintaba lo que me salía del alma. Dejé que el pincel haga lo suyo con mi trazo. Por un lado hay muchos colores, muchas energías diferentes. Típicas de una persona multifacética como la soy. Y en el medio, hay una especie de volcancito, fuerte, oscuro que larga una energía que está como que afixiada. Pero mirandolo de lejos, puedo ver que estoy bien, aunque no lo sienta del todo. Estoy en un momento de mi vida en el cual necesito un cambio, una diferencia. El deseo de hacer algo grande es increible. Siempre estuve tan comoda estando en segundo lugar...y ahora veo que la vida me está encaminando a sentarme en centro fijo y gritarle a la gente, sea por un libro, un cuadro, una obra, o lo que fuera, que ellos pueden hacer cosas increibles. ¿Quién me metió esto en la cabeza? ¿Dios? ¿El descubrirme como persona de gran fortaleza? No lo sé. Solo comprendo que al llegar a las puertas de cielo Dios me va a preguntar qué hizo con todo el talento y la fuerza que me dio, y yo voy a tener que responder algo grande, algo que haya tocado la humanidad. Algo que haya aportado a este mundo que cada vez más aprecia lo superficial y lo indoloro y se olvida de lo profundo, de la pasión, del desgarramiento y del sanar, de todas esas etapas de la vida que nos hacen humanos. Todas esas cosas que hacen que el levantarse de la cama sea un nuevo renacer.