lunes, 25 de febrero de 2008

Cajas de porcelana

Antes de que la vaciaran del todo, visité la casa de mi abuela. La mayoría de las cosas ya no estaban, y lo que sí, estaba en venta. Su sillón, cama y mesa de luz la habían pasado al hogar en donde se encuentra internada.

El silencio combinado con la luz de la araña de cristal digna del palacio que nunca tuvimos le daba una sensación de tiempo congelado a todo. Me acerque a una mesa que tenía dos cajitas de porcelana azul. Una más grande que la otra, con pequeñas flores pintadas.

Abrí la primera para revelar velitas, ya viejas, de colores. El cuarto semi vacío se llenó de luz y ruido inmediatamente. Todos los cumpleaños que celebramos en su casa, las tortas que nos hizo y cómo disfrutaba de nuestra presencia me inundó. Cerré la caja y todo se apagó. Cuando abrí la otra, encontré tres agujas. Y también, podía escuchar a mi abuela corriendo de un lado a otro, pidiendo un hilo de tal color a su amiga de vida, Beba. Hacían vestidos, tejían de todo. Pero cuando cerré la caja todo se apagó.

A mi alrededor tenía muebles de todo tipo, lámparas y cuadros, todas cosas de ella. Pero lo único que me habló de mi abuela fueron un par de velitas y unas agujas oxidadas.

lunes, 28 de enero de 2008

La cinta

Su trenza se había quedado enganchada en una rama. No se percató hasta el segundo paso. El tirón fue tan fuerte que su cara se frunció y sus labios emitieron un sonido con decibéles de una soprano prematura. Terminó con un gran suspiro y una canción. Mientras su boca se ocupaba de la canción, sus manos se ocupaban de desenredar la trenza y las cintas de colores.
No pudo rescatar la cinta de color celeste, ya que ésta, al ver que finalmente estaba libre, se hechó a volar y abrazó una rama mucho más alta, fuera del alcance de su dueña. Pero ella no se inmutó. Se fue caminando a la escuela con una media sonrisa asomándose por su pequeña cara. El cielo es celeste, la cinta también. Aquella cinta buscaba la independencia, resaltar por sí misma. Pero la niña sabía que otoño ya se acercaba por la tercera esquina, donde Palito tiene su almacén. La pobre cinta había elegido el peor lugar para destacarse. Si uno levanta la mirada hacia el cielo, sólo ve celeste, y capaz que una rama flotando en el aire.

lunes, 7 de enero de 2008

Imperialismo inglés acapara el alma de muchos


Por primera vez en mi vida, siento la diferencia entre un año y el otro. Al ver los fuegos artificiales el 31 a las 12 y un minuto, veía como todos mis problemas y traumas y dolores eran así de evaporables, si yo lo quería. Los dejo explotar, pero también los dejo desintegrarse en la oscuridad del cielo.

Pero así como cada fuego es diferente, cada cosita que me molesta también lo es. Tener una filosofía de que uno no debe complicarse la vida y debe siempre mirar para delante es la mejor excusa para aquellos que prefieren huir no de sus problemas, sino de sí mismos.

He llegado a notar que al dejarme estar mal, al dejarme sentir lo que realmente siento en el fondo de mi ser y no avergonzarme de ellos ni intentar cubrirlo, estoy viviendo esta etapa de luto de la mejor forma que se puede.

La literatura de Holocausto te lo dice. El mundo de hoy no está en condiciones de aceptar que el verdadero dolor existe. Y por eso es que muchos prefieren estar "bien" frente al resto, para no "incomodar". Patético.

¿Es que ahora debemos sólo restringirnos a hablar de lo lindo, de lo que no molesta, de lo que no afecta al ser humano y su alma? Comienzo a pensar que todos los autores del Holocausto tenían razón.

Por algo siempre nos pareció simpático la tendencia de los ingleses a hablar del clima porque es el tema más neutral del planeta tierra. Repito: Nos reíamos de ellos y su incapacidad de jugarse por una conversación controvercial. Ahora somos todos ingleses dentro de una novela de Jane Austen.
Este año espero poder cumplir con todo lo que debería hacer por mi bien, y veo una nueva capacidad de poder renovarme, reciclarme y avanzar en mi desarrollo personal. Pero soy conciente de que este año nuevo no salió igual que siempre y me otorgó esta vida nueva por lo que trabajé mi persona el año anterior. Me dejé tocar fondo, llorar como una magdalena y permitirme estar mal y decirle a la gente...sin miedo, que estaba mal. Me preocupé por mi. Algo que hacía tiempo que no practicaba.
Ahora pretendo mirar para delante y luchar por lo que quiero, pero tampoco voy a tapar la resaca del luto. Y pobre de aquel que me diga cómo vivirla, y cómo sentirla, o peor aún, que ya debería haber pasado. Si uno lee la descripción de mi perfil, ve que no tengo mucho interés en catalogarme. Entonces, si ni yo misma estoy dispuesta a hacerlo, ¿quién más tiene el derecho? Respuesta: Dios. Nadie más. El resto que hagan como los ingleses.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Navidad contracturada

Diclofenax...11:30 en el médico el 24, noche buena, recibiendo una injección. Buenísimo.

viernes, 21 de diciembre de 2007

El regalo collage




Mi madre, mi hermana y yo... Un regalo de navidad diferente. Pensado para su cuarto y para su corazón.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Y la fui a visitar

¿Cómo se festeja el día en el cual uno nace cuando la persona que te dio la vida, que te cuidó por nueve meses en su interior y luego se jugó la vida para dartelá, se encuentra en el cielo y no en la tierra junto a tí? Lloré, sí. Dejé que mis cachetes se llenaran de lagrimas. Hasta en un momento, el llanto y el dolor y las ganas de gritar y las ganas de... algo... se convirtieron en un especie de grito sin sonido. Mi boca abierta como si estuviese largando el grito más fuerte escuchado por la humanidad. Todos mis músculos faciales, mi cuello, mi estomago, todo en posición para romper mil quinientos vidrios. Pero no salía nada. Sólo caían lagrimas y un poco de aire. Nada. Es que un simple llanto no quita el dolor que sentí esa noche. Esa falta tan tan grande. Yo me veía como una beba indefensa y mamá mirandome con esos ojos que solo ella tenía, sonriendo, agotada, pero feliz de tenerme. Y esta vez, por primera vez en mi vida, no la tuve para decirme feliz cumpleaños. Y no la tuve para que me cuente, como siempre lo hacía, cómo mi abuelo, al verme por primera vez, había dicho que yo era una pequeña obra de arte. Y no la tuve, para pelearme con ella, porque yo quería salir a festejar mi cumple con mis amigos y ella quería que yo lo festejara con ella. Y no la tuve, pero la tenía.
Y hasta le pedí un regalo de cumpleaños y me lo dio. Le pedí poder pasar mi cumple feliz, contetenta, y poder ver todo lo lindo que me rodeaba y toda la gente que tengo a mi lado, y poder hasta estar contenta con ella en el cielo, y festejarlo con ella de alguna forma. Y la fui a visitar...con una prima muy especial, una con la cual sólo con ella pudo haber sido tan especial y disfrutable ese momento. El día estaba soleado, el cementerio parecía haber sido planteado por Dios mismo. El cuadrado de la lápida de mamá estaba calentito, por el sol de la tarde. Me acosté con las flores como si me hubiese acostado en su cama como todos los años, y abrazé el pasto y puse mi cara contra lápida y le agradecí por haberme dado la vida. Y me vino la paz. Mi prima, su ahijada, también hizo lo mismo. Las dos nos quedamos un rato ahi, acostadas junto a mamá, hablandolé, contandole cosas y no me vino ni una sola lagrima. Estaba conmigo. Y no por estar cerca de su cuerpo. Ella estaba y está conmigo. Pero en ese momento la sentí tan cerca... fue tan linda la sensación. Tuve una madre, ahora tengo equipo de apoyo en la tierra, más un padre y una familia, y un angel que fue madre que me mira y me acompaña a donde sea que voy. Soy feliz. Duele, es verdad. Pero la tuve, y al haberla conocido por 23 años, la tengo, y la tengo como envoltorio. Yo tenía miedo de ir al cementerio, pero lo hice, con cuatro flores rojas, claveles, una por cada hijo, y se las dejé ahi paraditas mirando hacia el cielo... Ella nos sembró, y sembró con todo el amor del mundo.Y entonces, la fui a visitar... y fue el mejor momento de mi cumpleaños al cual le tenía miedo. Ella fue y yo soy, ella es y yo, gracias a ella, seré, y va ser lindo, y grande, y hermoso, y todo va salir bien.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Sanación de acrílico

Sus lagrimas recorrían su rostro, su boca se hacía una sonrisa invertida, su corazón dolía y su cabeza no la dejaba de molestar. Días después yo estaba en mi cama, intentando dormir, y el cuadro que le había prometido a mi amiga en su cumpleaños del año pasado finalmente me vino. Comenzó con una enregadera, pero luego se transformó en un arbol, el arbol de la vida, donde ella descansa, tapandosé con una hoja de algún libro que le gustó. Dios la cuida desde lo alto, pero le ofrece muchos apoyos sean hojas, sean flores, sean amigos sean familia, sea su propio intelecto y capacidad. Su novio estpa en una hoja, en forma de corazón, con una nota musical ya que esta pareja resplandece por la armonía única que tienen, aparte de que el chico es músico. Las florcitas azules son todas las cosas en la vida, que nos hacen bien o mal, pero están, y ella las puede mirar desde su tronco, con tranquilidad si quiere, y ordenarlas o borrarlas... Eso lo dejo en sus manos, es una mujer capaz, y es uno de mis grandes orgullos, el poder ser su amiga.