jueves, 22 de noviembre de 2007

Pintando caras, animando corazones


La magia detrás de un poco de pintura en la cara es asombrosa. Ayer fui a darle una mano a mi prima/hermana postiza a preparar a los niños para la obra de fin de año del colegio . Ella y una amiga estaban encargadas de toda la parte de escenografía, disfrazes, etc. Entre la locura y el gran deseo de llamar a Herodes para que venga a cortar algunas cabecillas que no paraban de molestar, me pusieron un pincél en la mano y unas cinco niñas de brazos cruzados para producir.

Me tocó pintar a los "munchkins", ya que la obra era El Mago de Oz. Y todos se me resistían al principio, refunfuñando que les estaba llenando la cara de colores y pequitas (esto me dijo que lo haga mi prima, algo con que los enanos siempre tienen pecas, ve tú a saber).

Pero me encantó verlos completamente serios mientras los pintaba, y una vez termianda la "mascara" de colores, robaban vistazos de su nuevo look en el espejo y sonreían, intentando que no los viese... y a los dos segundos, estaban de mejor humor, muy divertidos, y listos para ser enanos de colores.

Cómo cambia una máscara a una persona... un simple trozo de pintura y ya entran a formar parte del mundo del espectáculo y las luces, del mundo de fantasía. Fue muy conmovedor ver esa transformación. Dan ganas de empezar a salir por la calle con un pincel y dibujarle una sonrisa a todos los uruguayos, a ver qué pasa...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Carlitos, rey de la calle y la canción


Es mi última semana en esta oficina, y confieso que lo que más voy a extrañar va a ser Carlitos, el cuida coche... Siempre firme, parado frente al edificio, pegando alaridos al que no estacionaba en la forma exacta en la cual a él le gusta. Desde mi ventana puedo escuchar su radio, siempre largando sinfonías exquisitas del mundo de la cumbia. Y hasta a veces, he tenido el honor de escuchar a Carlitos cantar al son de las canciones. Mi favorito es cuando canta "Like a virgin" de Madonna, con el pucho en la boca, moviendo la cabeza de un lado a otro, y reboleando su palo naranja que usa para llamar la atención de las viejas que estacionan sobre su calle.
Estas suelen estar tan apuradas por llegar en hora a la peluquería que son capaces de dejar el coche encima de un arbol o Carlitos mismo, pero él tiene el poder, y ellas son dominadas a estacionar 5 centimetros más para atrás, para que la próxima vieja pueda estacionar.
Fue una experiencia única conocer a Carlitos. Siempre me dio un poco de lastima su camisa, que logra abotonarse hasta el ombligo, pero luego, ésta desiste, ya que el radio de la panza de Carlitos, sobrepasan la cantidad de tela y la capacidad de los botones fieles y luchadores que realmente hacen el esfuerzo de mantenerlo cubierto. Es cuestión de que sople un viento y ahi se ve, como una embarazada de 9 meses y medio, la panza con moquet frondosa...
No les miento, voy a extrañar sus gritos (cantos) junto a su radio que parece haber sido incapacitada para funcionar en volúmenes bajos. "Laik a verggen, tach for de beri ferst taim...".

martes, 20 de noviembre de 2007

Somewhere over the rainbow


Tengo unas zapatillas de lentejuelas. Me las compré porque me parecían simpáticas, pero en el fondo, me encataba la idea de tener unos zapatos parecidos a Dorothy, la del Mago de Oz. Y sí, para aquellos que se lo están cuestionando, sí, tuve una infancia bien larga y linda, pero todavía logro disfrutar de la niña en mi. Amargos.

Cuestión que ya las estuve probando, cerrando los ojos y repitiendo "there´s no place like home", pero cuando abro los ojos, siempre me encuentro con lo mismo. Y ahi calculo, que en verdad las zapatillas sí funcionan, ya que mi hogar es donde estoy parada, mi hogar es mi ser, puedo pasear, puedo bailar, puedo cantar y comer todo conmigo.

Igual es una lástima que nunca estuve en esa especie de tunel extraño en el cual se mete Dorothy al aprender a usar sus zapatillas de lentejuelas rojas. Pero nuevamente confieso que a mi siempre me dio un poco de miedo esa película. La idea de que te pase un huracán por arriba y termines amigandote con un espantapájaros y un hombre de lata y un león... Para eso me junto con los especímenes que caminan por las calles de montevideo que renunciaron al peine y la ducha, los empresarios que sólo piensan en hacer plata, y los machos que se hacen los leones cuando en verdad, no asustan ni impresionan a un pajarito... hay cada bicho ahi afuera. Yo me quedo con mis zapatillas mejor, por lo menos son honestas y me muestran la realidad como es.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Monólogos de agua


Si una lágrima hablase, qué diría no lo sé. Es una vida corta la de la lágrima. Nace con una emoción, con un pensamiento, con un temor. Muere con un pañuelo, una mano, un hombro ajeno. Qué corta es la vida de una lágrima. A veces nacen solas, o vienen acompañadas por una caravana de hermanas. La gravedad las lleva por diferentes caminos. Pasean por las narices, las mejillas, los labios. Y hasta pueden colgarse de la pera, hasta finalmente caer al abismo entre una pera y el suelo. Una caída infinita. Pobre lágrima. Lamentable sería que nazca una lágrima con miedo a las alturas. ¿Se imaginan? De todas formas, he conocido un par de lágrimas tercas, que no se quieren morir. Se quedan sentadas en el párpado y nublan la vista de sus creadores. Pero no les tengo rabia. No puedo tenerles rabia porque me acompañan de alguna forma. Al menos que este frente a un espejo, el resto de mis lágrimas pasean por mis mejillas, nariz y pera y se van sin ni siquiera saludar. Las pierdo en un santiamén. Pero las tercas no. Las veo, me ven, me saludan, y luego se van. ¿Qué me diría una lágrima a mí? Probablemente no me diría nada, ya que las dos sabemos perfectamente que no va a ser la última vez que vamos a estar juntas. Hasta la próxima lágrima. (Sunday, September 10, 2006)

Silencio en el alma, ruidos de amor


Los silencios del alma son lo más profundos que conozco. La respiración, el palpitar del corazón, la brisa, los autos, la gente hablando, todo queda en silencio al escuchar un alma dolorida. No hablo del dolor como consecuencia de un novio/a que se fue, o un examen perdido. Hablo de esa clase de dolor que deja a uno completamente callado. Las lagrimas brotan solas, pero de todas formas, el dolor no se tranquiliza con el llanto, con la expresión. El dolor se siente cómodo en el silencio. Se siente comprendido. Porque el dolor profundo, suele carecer de explicación o solución. Siempre se habla sobre encontrarle una cura a las enfermedades terminales que están acosando a la humanidad en los últimos años. Pero, ¿quién se está dedicando a encontrar la cura para el dolor de alma? No hay. Yo sé. Es una batalla interminable, la del dolor versus el amor. El amor es lo que te ayuda a manejar el silencio. Por más dolor que tenga uno, si ama, se puede. Pero en el silencio hay que saber percibir esos ruidos de amor. Ya que un corazón dolorido no tiene la capacidad de ser hipócrita, y al alma no se le puede mentir. Acepta como realidad el dolor, pero también acepta como realidad el amor, o el deseo de sentirlo. No será una receta mágica en contra del dolor, pero sí es una defensa que por más fuerte que se haga ese silencio, si prestamos atención, todos los podemos sentir, y nadie te lo puede quitar. (Tuesday, September 05, 2006)

Dame la mano

Quiero hablar, pero no me salen palabras. Es como un pedazo de hierro, que está apoyado en mi pecho. Los tornillos ya se van oxidando. Mis costillas se van cansando. No me lo quiero arrancar, por miedo a perder una parte de mi. Pero pesa. Duele.El dolor viene con el amor. Mi madre siempre nos dijo, que Dios no fue el que creó el dolor, pero lo acepta, para que podamos apreciar su opuesto. Decía que si nosotros no conociéramos el dolor, entonces viviríamos inocentes y creídos y llegaríamos al error de forma más rápida. Gracias al dolor, apreciamos más las cosas. No niego que el dolor no tenga una sola cara. Que siempre hay algo bueno que sale de él. Sea la paciencia, sea el encontrarse a uno mismo, sea el amor mismo. Pero yo me pregunto… si ya hemos aprendido nuestra lección, si hemos aprendido a cooperar con el dolor, entonces ¿por qué…? No tengo una pregunta. No tiene una respuesta. No tengo palabras. Ya se fueron. (Monday, August 21, 2006)

Hipnotizados

Ayer fui al supermercado y me encontré con la mayoría de la gente mirando para arriba, en la misma dirección. Seguí con curiosidad el angulo de sus miradas hasta encontrarme con partido de futbol. Una joven vestida de muñequita sueca no podía dejar de mirar la pantalla, mientras sus mermeladas eran silenciosamente devoradas por unos enanos maltrechos. Otro padre miraba la pantalla mientras su hijita, sentada en la silla del carro de supermercado, se dedicaba a llenar el carro con desodorantes, cremas para arrugas y otras cosas que probablemente no iba a usar por unos 10 años más. Precavida la chica.
Estaban todos hipnotizados, y los únicos que se movían eran algunos trabajadores de Tienda Inglesa que tenían al supervisor respirandoles en el cuello, pero estos rápidamente terminaban su labor y se metían en otra góndola para continuar viendo el partido.
A todo esto, yo feliz, ya que estaba apurada y con pocas ganas de hacer mucha fila. Entonces mientras todos estaban logrando una tortícolis grave, yo pasé por el supermercado, recogí lo que necesitaba y estaba afuera en menos de 10 minutos. Un record para un domingo en Tienda Inglesa.