
La magia detrás de un poco de pintura en la cara es asombrosa. Ayer fui a darle una mano a mi prima/hermana postiza a preparar a los niños para la obra de fin de año del colegio . Ella y una amiga estaban encargadas de toda la parte de escenografía, disfrazes, etc. Entre la locura y el gran deseo de llamar a Herodes para que venga a cortar algunas cabecillas que no paraban de molestar, me pusieron un pincél en la mano y unas cinco niñas de brazos cruzados para producir.
Me tocó pintar a los "munchkins", ya que la obra era El Mago de Oz. Y todos se me resistían al principio, refunfuñando que les estaba llenando la cara de colores y pequitas (esto me dijo que lo haga mi prima, algo con que los enanos siempre tienen pecas, ve tú a saber).
Pero me encantó verlos completamente serios mientras los pintaba, y una vez termianda la "mascara" de colores, robaban vistazos de su nuevo look en el espejo y sonreían, intentando que no los viese... y a los dos segundos, estaban de mejor humor, muy divertidos, y listos para ser enanos de colores.
Cómo cambia una máscara a una persona... un simple trozo de pintura y ya entran a formar parte del mundo del espectáculo y las luces, del mundo de fantasía. Fue muy conmovedor ver esa transformación. Dan ganas de empezar a salir por la calle con un pincel y dibujarle una sonrisa a todos los uruguayos, a ver qué pasa...


