Cada vez que he escuchado la palabra crisis, siempre me senti que tenía que ver con algo económico, o con alguna arma en destrucción, o hasta un desastre natural. Pero ahora conocí la crisis dentro de mi. Su forma de expresión son lagrimas que no paran de brotar de mis ojos. Mi cabeza está encedida y trabajando a mil. A la vez, el agotamiento mental es abrumador.
Me mandaron descansar. Estoy en busca del botón que indica "off" pero no logro encontrarlo. Mi crisis viene por un conjunto de cosas. Pero aunque me sienta completamente destrozada o desganada...mi curiosidad no puede dejar de observar este estado que miles y miles de seres humanos han tenido. Es el cuerpo, es la mente, es la forma que tiene Dios y la vida de hablarnos y explicarnos que somos humanos, que aveces necesitamos bajar un cambio y parar. Ya llamé a mi jefe y le dije que no vuelvo hasta el lunes. No le di mucha explicación. Pero al haberme contratado un mes despues de haber perdido a mi madre, supongo que en fondo sabe que no tengo una simple gripe. Vamos a ver como sigue esto. No tengo miedo. Por suerte. Pero realmente estoy viviendo una crisis y no se como manejarme, qué decir, como explicarlo. Es dejarlo pasar supongo, dejarlo hacer su trabajo de demostrarme que soy una chiquilina de 23 años y que no puedo con todo por más que pueda. Aprender a delegar en la vida es algo tan complicando...pero esto lo hablo otro día mejor. Ahora estoy cansada y prefiero no pensar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario