Es verdad. Estoy pasando por unos días bastante tristes. Pero hoy es el cumple de mi padre. Papá es un hombre increible. Cuando murió mamá...lo primero que senti fue la necesidad de agradecerle por cómo la había cuidado, cómo se había comportado con ella, compenetrado en la tarea de amarla, cuidarla. Les aseguro que fue el esposo más dedicado que conozco y no lo digo solo porque es mi padre... el tardó lo más posible en contratar una enfermera, para que mamá reciebiera todo el cariño y el amor de nosotros. Sí, al final fue necesario contratar alguien, pero el la peleó hasta el último miligramo de fuerza. Hacía cosas inimaginables, como tomar clases de cocina para aprender a hacer comidas que le hicieran bien a ella. Con 64 años, papá no paraba de comprarle cosas para que estuviese más cómoda, más tranquila, verla sonreír. Le alquilaba de todo y la acompañaba a todos lados...no sé...podría hacer una lista de todas las formas de trabajo y amor que hizo mi padre por ella. Pero sería interminable. Lo único que sé es que mi padre fue el mejor esposo del mundo, y mi madre la más afortunadas de todas y si yo logro ser la mitad de cómo es él, entonces seré la hija más feliz del mundo. Es increible, pero realmente, mi padre, es mi bendición.
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