martes, 6 de noviembre de 2007

Los humores


Estoy agotada. Cada día que pasa veo que el agotamiento, así como el luto, así como el dolor siguen presentes...y por más que pueda esconderlos, o taparlos, o transformarlos en algo diferente para sentir que todo ya pasó, tengo un fantasma que está rozando los talones con cada paso que doy. Lo siento detrás de mi, empujandome a ser lo mejor que puedo llegar a ser. Y la frustración de no saber para qué lado tirar es desgarradora, y la ansiedad me aniquila.
Los arranques de la gente haica mi, para un corazón tan herido, son como balas de cañon para una pared de madera. A este ritmo, los humores pueden llegar a destrozar a una persona, y lo que será escupida y pisada, será mi alma. No quiero que suceda eso. Para muchos, les sonará ridículo que siga así de herida, pero una vez que uno pasa por lo que yo pasé... comprenderá que cada día es un día de sanación y digestión emocional. Pero una cosa sí me queda clara: hay que hacer más esfuerzo por amar, por demostrar el amor todos los días en cualquier situación que de lugar para hacerlo. Regalar una sonrisa no cuesta nada y puede cambiarle el día a alguien. Sí, es así de simple. Todos debemos encontrar un punto medio. No podemos ir por la vida amenazando que si no nos aceptan como somos entonces el problema es del otro. La conviviencia es un juego de ajedrez muy delicado. No se puede ser siego a la sensibilidad humana. Los opuestos atraen, es verdad, pero también así se complementan. En vez de polarizarnos todos, tenemos que encontrar un punto medio. ¿Me ayudás?

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