Unos días antes de tener mi crisis, recuerdo haber tenido un sueño completamente espantoso. Consistía en que mi hermano mayor estaba manejando el auto de casa y yo iba en el asiento del conductor. Estaba lloviendo y como es natural, se habían hecho pequeños charcos sobre la rambla.
Hay una subida y bajada, llamada Cohimbra, que uno tiene que pasar para ir hacia la ciudad. En el sueño, veo como el auto va decendiendo por la colina y hacia el charco. A mi siempre me dieron miedo los charcos, ya que nunca se sabe si hay un pozo debajo y en verdad lo que parece ser llano es un sin fondo. Y deciende el auto, pero me viene una tranquilidad ya que en el sé que estoy siendo exagerada y que es un charquito cualquiera...hasta que el auto se inmersa dentro del "charquito", y todo es lodo, y no me puedo mover, y casi ni ver. De reojo veo a mi hermano, su cabeza nada más, pero no puedo ver si se está moviendo o no. Hay barro mojado por todas partes, dentro y fuera del auto. Todo está quieto. ¿Y yo que hice? Exhale y relajé los músculos y ta...
Me levanté del sueño completamente angustiada, asustada y mirando por todos los rincones de mi cuarto por si había una ola de barro gigante apunto de atraparme. Era tan solo un sueño. Pero no pude dejar de pensar en el por días. ¿Por qué no intenté salir del lodo? ¿Por que no intenté gritar, o por lo menos levantar la cabeza para respirar...? Algo.
Fue una sensación tan fea, la de dejarme apagar así, como quién apaga un juego. El sueño estuvo revoloteando por mi cabeza un buen tiempo, y cuando vino mi crisis laboral-vocacional creo que lo comprendí.
Me estaba afixiando en el trabajo en donde me encontraba. No me podía mover creativamente. Todo estaba planeado y re planeado. Mis ideas eran aprobadas si no costaban dinero. Y si costaban dinero, se aprobaban porque yo había supuestamente cometido un error en algo y debíamos arreglarlo. Todo por el lado negativo.
Y ahora que estoy rumbo a un trabajo en el cual no me pagarán tanto pero sí me va a dejar calmar unas cuantas inquietudes y seré escuchada de verdad, el sueño ya perdió su lugar de importancia.
Sí, fue feo el sueño, hasta casi algo suicida, pero suicida de mis sueños, de mis fantasías, y sin eso, no hay vida. En todo lo feo hay algo que sirve, cada vez estoy más convencida.
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