lunes, 19 de noviembre de 2007

Dame la mano

Quiero hablar, pero no me salen palabras. Es como un pedazo de hierro, que está apoyado en mi pecho. Los tornillos ya se van oxidando. Mis costillas se van cansando. No me lo quiero arrancar, por miedo a perder una parte de mi. Pero pesa. Duele.El dolor viene con el amor. Mi madre siempre nos dijo, que Dios no fue el que creó el dolor, pero lo acepta, para que podamos apreciar su opuesto. Decía que si nosotros no conociéramos el dolor, entonces viviríamos inocentes y creídos y llegaríamos al error de forma más rápida. Gracias al dolor, apreciamos más las cosas. No niego que el dolor no tenga una sola cara. Que siempre hay algo bueno que sale de él. Sea la paciencia, sea el encontrarse a uno mismo, sea el amor mismo. Pero yo me pregunto… si ya hemos aprendido nuestra lección, si hemos aprendido a cooperar con el dolor, entonces ¿por qué…? No tengo una pregunta. No tiene una respuesta. No tengo palabras. Ya se fueron. (Monday, August 21, 2006)

No hay comentarios: