martes, 20 de noviembre de 2007

Somewhere over the rainbow


Tengo unas zapatillas de lentejuelas. Me las compré porque me parecían simpáticas, pero en el fondo, me encataba la idea de tener unos zapatos parecidos a Dorothy, la del Mago de Oz. Y sí, para aquellos que se lo están cuestionando, sí, tuve una infancia bien larga y linda, pero todavía logro disfrutar de la niña en mi. Amargos.

Cuestión que ya las estuve probando, cerrando los ojos y repitiendo "there´s no place like home", pero cuando abro los ojos, siempre me encuentro con lo mismo. Y ahi calculo, que en verdad las zapatillas sí funcionan, ya que mi hogar es donde estoy parada, mi hogar es mi ser, puedo pasear, puedo bailar, puedo cantar y comer todo conmigo.

Igual es una lástima que nunca estuve en esa especie de tunel extraño en el cual se mete Dorothy al aprender a usar sus zapatillas de lentejuelas rojas. Pero nuevamente confieso que a mi siempre me dio un poco de miedo esa película. La idea de que te pase un huracán por arriba y termines amigandote con un espantapájaros y un hombre de lata y un león... Para eso me junto con los especímenes que caminan por las calles de montevideo que renunciaron al peine y la ducha, los empresarios que sólo piensan en hacer plata, y los machos que se hacen los leones cuando en verdad, no asustan ni impresionan a un pajarito... hay cada bicho ahi afuera. Yo me quedo con mis zapatillas mejor, por lo menos son honestas y me muestran la realidad como es.

No hay comentarios: